Después de la conquista de Tenochtitlán, Hernán Cortés otorgó encomiendas a sus soldados para garantizar el orden de los nuevos territorios. La antigua provincia de Xoconusco no fue repartida entre los soldados de Pedro de Alvarado, sino que Cortés se la otorgó a sí mismo, tal y como reflejan sus Cartas y documentos, dejando un grupo de soldados para su resguardo (Gerhard, 1991).
Xoconusco estuvo al inicio bajo el control de
la Audiencia de México, desde su creación en 1522. Debido a la riqueza de la
zona, el territorio de Xoconusco se organizó por Cédula Real de 1526 como
Gobernación de Xoconusco, categoría que se reservaba la Corona a zonas de su interés.
Para su desarrollo y provisión, fue adscrita directamente a la Corona. En 1533,
cambió su jurisdicción a la Capitanía General de Guatemala, la capital se
estableció en la Villa de Xoconusco, que era la población con mayor número de
habitantes, con 200 vecinos españoles.
A pesar de que existía mucha diferencia en las
poblaciones de Xoconusco, la Corona formó solo un distrito que comprendía la
llanura costera. Teniendo como límites el río Arenas al noroeste, el río Tilapa
hacia el sureste —en la actual Guatemala—. Al norte, la frontera era la Sierra
Madre de Chiapas y al sur el océano Pacífico. En 1535 se constituyó el
virreinato de la Nueva España, y Xoconusco siguió formando parte de la
Audiencia de México, cuyo territorio abarcaba desde el occidente de México
hasta Costa Rica. Muy pronto se dieron cuenta que gobernar tan grande territorio
bajo solo una autoridad era muy complejo, y el Consejo de Indias procedió a
hacer algunos ajustes territoriales.
La autoridad eclesiástica también era un gran problema; primero estuvo
bajo la diócesis de Tlaxcala, después cambió a la diócesis de Guatemala en
1536. La orden de los dominicos se encontraba en Xoconusco durante los primeros
años de la colonia, pero se retiraron en 1545 debido a los bajos niveles de
población indígena y las enfermedades tropicales, llegando a ser considerado
como un “castigo” cuando un fraile era enviado a estas tierras “lejanas”. En
1545 se convirtió en parte de la diócesis de Chiapas. Fue devuelto a Guatemala
en 1561, y de nuevo a Chiapas en 1596 (Gasco, 1997).
En 1543
iniciaron la evangelización de Xoconusco, con una expedición de 45 dominicos
organizada por Fray Bartolomé de las Casas, que envió a los frailes Tomás
Casillas, Juan Guerrero, Diego Hernández, Luis de Cuenca, Francisco de Quezada
y al lego Juan Díaz. La muerte de Luis de Cuenca y las enfermedades del resto de
los frailes provocaron su traslado a Quetzaltenango.
En 1544 se creó un nuevo tribunal
administrativo y judicial, la Audiencia de los Confines, llamado así
porque “estaba en los límites entre Guatemala y la provincia de León”. Al
inicio esa Audiencia abarcaba un amplio territorio que se extendía desde el
Istmo de Tehuantepec y la península de Yucatán hasta las playas del golfo de
Urabá, actualmente Colombia. Sus sedes fueron Comayahua, y, después, Gracias
a Dios.
En 1545 la villa de Xoconusco cayó en ruina y
sus habitantes se mudaron al pueblo de Azolocoalco y después a Huehuetán, que
se convirtió en la nueva capital de la Gobernación. Al parecer
el clima no les favoreció a los españoles, pues los frailes que llegaron con
Fray Bartolomé de las Casas y que luego fueron enviados a Xoconusco,
enfermaron, murieron o emigraron. Remesal (1988) relata al respecto "... y
porque, aunque aquella tierra era fértil y rica de cacao, lo menos que ellos
apetecían y buscaban, era enfermarse..."
Se cree que la causa principal se debió a que los indígenas abandonaron los
pueblos huyendo de la brutal explotación a que eran sometidos. Fray Francisco
Ximénez (1965) en su obra Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y
Guatemala narra que: "…llegaban de muchas partes a quejarse de grandes
y graves agravios que hacían los españoles cristianos, porque éstos les
arrebataban sus tierras, y que en la mayor parte de los casos para establecer
ingenios o estancias de ganado, no solamente les arrebataban sus terrenos sino
les hacían trabajar como esclavos, sin pago alguno por ambas cosas; y para que
no se quejaran los ponían presos y allí los mantenían prisioneros...."
En
1549, la sede de la Audiencia de los Confines fue trasladada a la ciudad de Santiago
de Guatemala, y se procedió, al mismo tiempo, a un nuevo ajuste de los territorios
de las audiencias. El 20 de enero de 1553, el Rey Felipe II decidió que la
Gobernación de Xoconusco pasara a depender jurisdiccionalmente de la
Gobernación de Nicaragua y en lo eclesiástico de Guatemala.
Hasta
1553 Xoconusco dependía de la Audiencia de México, poco después pasó a formar
parte de la Audiencia de Guatemala. En 1556 pasó a la Audiencia de
los Confines.
En 1563
esta Audiencia por Cédula Real de Felipe II se integró a Panamá y con ello
Xoconusco volvió a pertenecer a México, pero en enero de 1569 pasó a pertenecer
nuevamente a la Audiencia de Guatemala (Pérez, 1998).
La riqueza de Xoconusco era tan grande que ya desde entonces se desarrollaba
una intensa actividad comercial. Como lo narra en su obra escrita en 1586 Fray
Alonso Ponce: "…Es rica y próspera por el mucho cacao que produce;
poblada de indios que en lo general hablan lengua particular, pero que se
entienden con los mexicanos, así como de españoles mercaderes; que a pesar de
encontrarse cercana a otra importante, como es Guatemala a Xoconusco se le
reconoce importancia y por antonomasia se le llama "La Provincia",...
porque con el cacao se puede hacer mucha hacienda (riqueza); que el cacao sirve
de moneda menuda en la Nueva España, como en Castilla el cobre, comprándose con
el cacao todas las cosas que con el dinero pueden adquirirse; que el cacao es
exportado por los mares y se conduce también a México, Puebla, Tlaxcala,
Michoacán y otros lugares en arrias (recuas de mulas); que de la almendra del
cacao se hacen bebidas agradables, unas frías agregándole otros ingredientes
(posiblemente pozol con cacao) y otra caliente que se llama chocolate, que es
medicinal, saludable y alimenticia. Que cada indio posee un huerto y si estos
guardaran y tuvieran mañana fueran ricos por el cacao que producen..."
(Antonio de Ciudad Real, 1999).
El cacao era
enviado a la Casa Real de España para consumo de la realeza y para regalos que
hacía la corona española a otros reinos. Fue entonces la principal aportación
de Xoconusco al resto del mundo (Antonio de Ciudad Real, 1999).
Nos relata Antonio García de León (1992), que Don Miguel de Cervantes Saavedra,
autor del “Quijote de la Mancha”, en 1590, solicitó una encomienda
diciendo: "... he servido a vuestra Majestad por muchos años en las
jornadas de mar y tierra que se han ofrecido de veinte y dos años a esta parte
particularmente en la batalla en donde le dieron muchas heridas de los cuales
perdió una mano de un arcabuzazo[1],....,
pide y suplica humildemente cuanto puede a Vuestra Majestad sea servido de
hacerle merced de un oficio en las indias, ya fuere en el Nuevo Reino de
Granada, o la Gobernación de la Provincia de Xoconusco, contador de galeras de
Cartagena, o corregidor de la Paz…". Sin embargo, ninguna de estas
propuestas le fue otorgada (García de León, 1992).
A pesar de la riqueza que nos relatan los cronistas de Xoconusco, dice Viqueira
(2018), el despoblamiento siempre fue muy grande durante la colonia, de tal
manera que en 1585 por Cédula Real se asentó que los indígenas que quisieran
asentarse en Xoconusco lo podrían hacer y no pagarían tributo alguno durante un
año.
Durante el siglo XVI la producción del cacao fue abundante, la mayoría se comercializaba
vía San Benito. Después, a causa de la explotación y el despoblamiento disminuyó
la producción, cayendo el flujo por este puerto. Las plantaciones cedieron paso
a ganaderías y en 1774 ya no había suficientes indígenas para la producción de
cacao (Damián, 1988).
En
1700 la capital de la Gobernación de Xoconusco cambio a Escuintla hasta 1786. Después
de la Conquista, se estableció como capital a la Villa de Xoconusco, que era la
población más grande de la zona, llegaron también los primeros religiosos para
realizar la evangelización. Remesal (1988) señala que, "…Fray Tomás
Casillas y Fray Tomás San Juan llegaron a la villa de Xoconusco, fundada entre
los pueblos Azcuintla, Acacoyagua y Guaypetagua, que entonces además de ser muy
poblada de indios, tenía casi doscientos vecinos españoles, que llegaron a
colonizar estas tierras…” (Damián, 1988).
En 1736,
en una carta dirigida al Gobernador de Xoconusco, se mencionaba el
despoblamiento, registrándose solo 1,100 tributarios. Durante el siglo XVII y
XVIII Xoconusco perdió importancia dada su crisis económica; por lo que, en
1790 se le quitó la categoría de Gobernación y el territorio se agregó en
calidad de subdelegación a la intendencia de la provincia de Chiapas (Viqueira,
2018).
En 1785,
señala Damián (1988), se implementó el sistema de intendencias en la Capitanía
General de Guatemala. La Gobernación de Xoconusco, el 20 de septiembre de 1786,
es fusionada con las alcaldías mayores de Tuxtla y Ciudad Real para formar la intendencia
de Ciudad Real de Chiapas.
En
1790, después de la Visita de José Gálvez a Nueva España y Guatemala, se
fusionaron las dos Alcaldías mayores chiapanecas formando la intendencia de
Ciudad Real de Chiapas, que fue dividida en tres Partidos (Ciudad Real, Tuxtla
y Xoconusco) y pasó a depender de la Capitanía General de Guatemala. El Partido
de Xoconusco se dividió en cinco curatos que abarcaban 20 pueblos. La capital,
Tapachula, se convirtió en sede de una de las doce subdelegaciones de la intendencia
de Chiapas.
En
1792 la capital retorna a Escuintla, pero sufrió el embate de un huracán en
1794 que la despoblaron a favor de Mapastepec, Huehuetán y Tapachula. El 23 de
mayo de 1794 Tapachula fue nombrada capital de Xoconusco iniciando su
crecimiento.
En 1812, las
Cortes de Cádiz suprimieron el Reino de Guatemala instaurando el sistema de
Diputaciones. Xoconusco, el 2 de septiembre, fue incorporado dentro de la
Provincia de Guatemala (junto al resto de Chiapas, Honduras y El Salvador), con
su jefe político propio. Entre 1814 y 1820, la llamada reacción Fernandina o
Sexenio Absolutista, eliminó las Diputaciones, restaurando el sistema de intendencias.
La
Constitución española de 1812 hizo resurgir la división política de 1812-1814,
con lo que Xoconusco quedó nuevamente dentro de la Provincia de Guatemala. Sin
embargo, una ley de las cortes ordenó en 1821 que todas las intendencias fueran
provincias, con lo cual el antiguo reino de Guatemala quedó dividido en cuatro
provincias que no estaban subordinadas entre sí: provincia de Ciudad Real de
Chiapas, en la que se incluía Xoconusco; Provincia de Guatemala, en la que se
incluía El Salvador; Provincia de Comayagua, y Provincia de Nicaragua y Costa
Rica.
En la
época colonial las relaciones de Chiapas y Xoconusco eran más cercanas con
Guatemala que con el centro de México. Ya que la distancia de esta región al centro
de México es de 1200 km y con Guatemala de solo 400 km; esto permitía que hubiera
intercambio cultural, comercial, y económico más estrecho con los pueblos centroamericanos.
Xoconusco continuó produciendo cacao y exportándolo hacia el Altiplano Central
y a España. (Damián, 1988).
[1] Arcabuz era un arma de
fuego portátil, semejante a un fusil, que se disparaba prendiendo la pólvora
del tiro mediante una mecha móvil incorporada a ella.




