Los Inicios (Continua...)
Los
testimonios arqueológicos nos indican que los primeros pobladores organizados se
remontan al 2000 a.C., cuando poblaciones mokaya (“gente del maíz”, en zoque)
se asentaron a orillas de ríos y esteros de Xoconusco para explotar los recursos
de caza y pesca a lo que añadieron la agricultura con el maíz y frijol, desde Xoconusco
hasta Tonalá. Estos grupos fueron descendientes del grupo chantuto[1], y hablantes de
tapachulteco, lengua mixe extinta hablada entre Tapachula y Tonalá en torno al
1800 a.C.
Los mokaya fueron
la cultura más antigua de Mesoamérica, originaria de Xoconusco. Su principal
asentamiento fue en el 1500 a.C., cuando los pobladores de esta zona realizaron
la transición a la agricultura formal, sembrando maíz, frijol, chile y yuca,
explotando el cacao (que era conocido en su forma silvestre), habitando en
casas y produciendo alfarería, en torno a los Mam ("lugar donde abundan
los viejos" en náhuatl), en paralelo al nombre pre-náhuatl de Xoconusco
(Zaklohpakab), que en mame, significa “padres, antepasados, ancestros”.
Los mokaya fueron la población dominante entre el 1500 y 1000 a.C., ubicados desde
El Salvador en Centroamérica, hasta el estado de Veracruz, con características de
las comunidades mesoamericanas y mexicas, como la presencia de canchas para el
juego de pelota desde 1400 a.C., en el sitio arqueológico de Paso de la Amada.
Los mokaya,
hablantes de lenguas mixe y zoque, emigraron a través del río Grande hasta las
llanuras costeras del Golfo de México, donde se asentaría la cultura olmeca, teniendo
las primeras relaciones con los proto-huasteco-mayas de San Lorenzo (Veracruz)
entre el 1250 y 1150 a.C. Los mokaya tardaron más de 500 años en cruzar el
Istmo desde Xoconusco hasta San Lorenzo (entre 1900 y 1250 a.C. y en el Istmo
de Tehuantepec se dispersaron, algunos hacia la sierra Mixe, otros hacia
Chimalapas, y otros hacia la Sierra de Santa Marta. De esta mezcla surgió la cultura
olmeca, considerada como la “Cultura Madre”.
La
conquista más antigua es la invasión olmeca, que tuvo lugar durante el período
del Formativo Temprano (800 a. C. a 200 a. C.), siendo esta muy larga y
sangrienta. La exigencia en tributos era muy grande (doncellas, cien gallinas o
patos diarios y dos infantes de cada pueblo para sacrificios), esto indujo a la
huida de poblaciones mayas hacia Quehtemallán en Guatemala (Chavero, 1958).
La cultura en Xoconusco
tuvo su máxima expresión en Izapa, durante el período denominado Formativo
Urbano por los años de 800 a 200 a.C.
Es posible que el nombre
de Izapa provenga del vocablo náhuatl “Atzacua” (lugar donde se reserva el
agua). También se dice que puede ser el vocablo “Ixtapan” (sobre el arenal). Ahí
se desarrollaron las culturas mixe-zoque y la maya. El desarrollo escultórico
en piedra se logra desde el Formativo Medio y Tardío, 650 a.C. hasta el Clásico
temprano, 100 d.C. Acá se encuentran evidencias culturares mixe-zoque y maya,
cuyas posteriores características se hicieron presentes en toda el área maya
durante el clásico. Se conoce que los mexicas habitaron este lugar, para cobrar
tributos en el área de Xoconusco por lo que todas las poblaciones presentan
nombres en náhuatl, desde Tonalá, Chiapas hasta El Salvador en Centroamérica.
Izapa presenta una
ocupación desde 1500 a.C hasta 1200 d.C. El orden en su orientación y traza
urbana, así como el orden de monumentos, indican una actividad constructiva
bajo el mismo patrón básico de arquitectura. Las esculturas de Izapa nos dan ideas
conmemorativas y mitológicas sobre el ser humano y la naturaleza. El mayor
aporte fueron las estelas y altares, asociados a los montículos más
importantes. En estas estelas se pueden observar personajes que del Popol Vuh.
El estilo arquitectónico y cultural de Izapa se distribuyó en el territorio que
ahora es Xoconusco y la costa de Guatemala. Su distinción es por estelas
talladas en bajo relieve que presentan un orden en tres planos: el celeste, el
terrenal y el del inframundo, presentando escenas con deidades y personajes
(Mediateca INAH, 2016).
Tiempo después vino la
invasión de los Toltecas, capitaneados por Nima Quiché, quien luego de someter
a los Xoconuscas, dejó a un hermano suyo como gobernante.
“…La capital tolteca del Xoconochco era el
pueblo del mismo nombre, Xoconochco, según afirma Manuel Orozco y Berra (1900).
Este pueblo se encontraba entre Azcuintla (Escuintla), Acacoyagua y Guaypetagua
(Acapetahua), de acuerdo con Fray Antonio de Remesal (1988), y fue destruido en
tiempos de Ahuitzotl..." también nos dice que: "…Los pueblos
de mayor importancia en las dos regiones náhuatl de Chiapas eran Soyaló y
Xoconochco. Los toltecas libraron cruentas batallas contra Balan Acam rey
Quiché. Después fueron combatidos por Qui Cab II, décimo rey de Utatlán, que
quería agrandar sus dominios hacia esta zona… (Gasco, 2005).
Los mam,
señala Chavero (1958), conocidos también como socloparapapos, formaron uno de
los grupos más importantes de la familia maya-quiché. Las tradiciones quichés
señalan que los mam se trasladaron a partir del siglo V desde Guatemala y llegaron
a la región de Xoconusco en el siglo VI o siglo VII al mando de Acxapil. Las
poblaciones fueron Tonalá, Ozococalco, Escuintla, Acapetahua, Tuxtla Chico,
Mazatán y Mapastepec. Además, arribaron los pueblos mayenses de los Tapachotl,
quienes poblaron en el siglo VII la región de Tapachula, a orillas del río
Coatán.
La
zona seguía siendo un corredor migratorio y comercial, por pueblos
descendientes de los olmecas (zoque y mixe). También transitaban pueblos náhuatl[2] como los pipiles o mayas,
como los putunes[3]
(en el s. XI), aunque no se asientan en la zona igual que a los mercaderes que
recorrían la costa rumbo al enclave de Xoconusco que a partir de la conquista
de Ahuízotl, en el siglo XV, era parte del imperio Mexica.
Después del dominio
olmeca y repoblación mame, fueron los toltecas, los que incursionaron en Xoconusco
bajo el mando de Nima Quiché, sometiéndolo alrededor del año 1100. Entonces se
fundaron poblaciones como Cacahoatlán, Mixcum y Tolomita -“panteón de los
toltecas”-. En el siglo XV, el rey tolteca de Atitlán empezó ataques contra el
pueblo maya-quiché, especialmente contra el rey Balam Acam. La oposición maya
acabó llevando a la derrota al rey mam de Utatlán Lahulquich, que fue ocupado
por los mayas-quiché.
Los
toltecas continuaron la guerra con el rey Zutugil, contra el rey Q'uik'ab II
(1425–1475) de Utatlán, quien era aliado de Balún Canán, caudillo de los
tzutujiles[4] en El Quiché, y este derrotó
a los Toltecas tras dos días de batalla. Esto provocó que el reino maya-quiché
se extendiera desde Mazatlán y Ayutla hasta Xelahúh Queh y las costas de Xoconusco,
así también, se llevó a cabo una retirada de los Toltecas, dejando las
poblaciones principales y refugiándose en las tierras altas.
Al igual que la mayoría
de las pequeñas poblaciones de Xoconusco, Tlapachotl inició su historia como
pueblo tributario de los aztecas en 1486 comandado por el capitán Tiltototl,
afirma Viqueira (1995), enviado a esas tierras por el nuevo rey mexica Ahuizotl,
en 1498 los aztecas, al mando de Tlitotl, combatieron y sometieron a los Xoconuscas
y los convirtieron en sus tributarios (Chavero, 1958).
Según Gasco
(2005) los aztecas impusieron a los Xoconuscas tributos que consistían en:
"…ropa de algodón, cuatro mil manojos de pluma de pájaros finos, ciento
sesenta pájaros vivos de la mejor calidad, cuarenta pieles de tigre y
doscientos sacos de cacao…" periódicamente.
Las
comunidades de Xoconusco tenían una gran actividad comercial con Mesoamérica.
Sus productos eran codiciados, sobre todo el cacao que utilizaban como moneda
de cambio en varias culturas. A la llegada de los españoles, ya era importante
Xoconusco por el gran comercio que realizaba. Sus habitantes eran el resultado
de la mezcla de mames, zoques, olmecas, toltecas, y aztecas. Además, mantenían
una relativa independencia ya que muchos de los aztecas que controlaban la
región se tuvieron que trasladar a la gran Tenochtitlan para apoyar la lucha
contra los españoles.
[1] Pobladores del sistema
lagunar Chantuto-Panzacola y San Nicolas, en la hoy Reserva de la Biosfera La
Encrucijada.
[2] Los náhuatl son un grupo de pueblos
nativos de Mesoamérica, al que pertenecen los mexicas y
otros pueblos antiguos del Anáhuac que tienen en común la lengua náhuatl. El término mexicano es su
autodenominación posterior a la fundación de México. Su nexo principal es su idioma, el náhuatl o mexicano (en el sur de Mesoamérica) o náhuat (en algunas regiones costeras), además de
grandes similitudes en su religión y cosmovisión.
[3] Putún es el nombre de una etnia
maya que puede
considerarse periférica a la civilización maya precolombina. Según la enciclopedia Yucatán en el tiempo y algunos otros autores citados por la propia
enciclopedia, los putunes son identificados e inclusive
asimilados a los chontales de Tabasco. Tuvieron su asiento principal y original en el delta de
los ríos Usumacinta y Grijalva, una región de ríos, riachuelos, lagunas y
pantanos en donde predominaba el transporte acuático, así como alrededor de
la Laguna de Términos y a lo largo de los numerosos ríos que ahí desembocan, aunque se
considera que con el tiempo habitaron áreas extendidas y constituyeron cacicazgos importantes, como el de Chakán
Putún y el de Chactemal.
[4] Los Tzutujiles es
un grupo etnolingüístico, cuyos miembros habitan actualmente los municipios de
San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán, partes de San Lucas Tolimán y San Pablo
La Laguna, todos en el departamento de Sololá, así como algunas áreas
del municipio de Chicacao –Suchitepéquez-. Según investigaciones
lingüísticas, el tzutujil se separó del grupo k’iche’ entre el año 1000 y 1200
(Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

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