lunes, 15 de agosto de 2022


 Los Inicios (Continua...)

Los testimonios arqueológicos nos indican que los primeros pobladores organizados se remontan al 2000 a.C., cuando poblaciones mokaya (“gente del maíz”, en zoque) se asentaron a orillas de ríos y esteros de Xoconusco para explotar los recursos de caza y pesca a lo que añadieron la agricultura con el maíz y frijol, desde Xoconusco hasta Tonalá. Estos grupos fueron descendientes del grupo chantuto[1], y hablantes de tapachulteco, lengua mixe extinta hablada entre Tapachula y Tonalá en torno al 1800 a.C.

Los mokaya fueron la cultura más antigua de Mesoamérica, originaria de Xoconusco. Su principal asentamiento fue en el 1500 a.C., cuando los pobladores de esta zona realizaron la transición a la agricultura formal, sembrando maíz, frijol, chile y yuca, explotando el cacao (que era conocido en su forma silvestre), habitando en casas y produciendo alfarería, en torno a los Mam ("lugar donde abundan los viejos" en náhuatl), en paralelo al nombre pre-náhuatl de Xoconusco (Zaklohpakab), que en mame, significa “padres, antepasados, ancestros”. Los mokaya fueron la población dominante entre el 1500 y 1000 a.C., ubicados desde El Salvador en Centroamérica, hasta el estado de Veracruz, con características de las comunidades mesoamericanas y mexicas, como la presencia de canchas para el juego de pelota desde 1400 a.C., en el sitio arqueológico de Paso de la Amada.

Los mokaya, hablantes de lenguas mixe y zoque, emigraron a través del río Grande hasta las llanuras costeras del Golfo de México, donde se asentaría la cultura olmeca, teniendo las primeras relaciones con los proto-huasteco-mayas de San Lorenzo (Veracruz) entre el 1250 y 1150 a.C. Los mokaya tardaron más de 500 años en cruzar el Istmo desde Xoconusco hasta San Lorenzo (entre 1900 y 1250 a.C. y en el Istmo de Tehuantepec se dispersaron, algunos hacia la sierra Mixe, otros hacia Chimalapas, y otros hacia la Sierra de Santa Marta. De esta mezcla surgió la cultura olmeca, considerada como la “Cultura Madre”.

La conquista más antigua es la invasión olmeca, que tuvo lugar durante el período del Formativo Temprano (800 a. C. a 200 a. C.), siendo esta muy larga y sangrienta. La exigencia en tributos era muy grande (doncellas, cien gallinas o patos diarios y dos infantes de cada pueblo para sacrificios), esto indujo a la huida de poblaciones mayas hacia Quehtemallán en Guatemala (Chavero, 1958).

La cultura en Xoconusco tuvo su máxima expresión en Izapa, durante el período denominado Formativo Urbano por los años de 800 a 200 a.C.

Es posible que el nombre de Izapa provenga del vocablo náhuatl “Atzacua” (lugar donde se reserva el agua). También se dice que puede ser el vocablo “Ixtapan” (sobre el arenal). Ahí se desarrollaron las culturas mixe-zoque y la maya. El desarrollo escultórico en piedra se logra desde el Formativo Medio y Tardío, 650 a.C. hasta el Clásico temprano, 100 d.C. Acá se encuentran evidencias culturares mixe-zoque y maya, cuyas posteriores características se hicieron presentes en toda el área maya durante el clásico. Se conoce que los mexicas habitaron este lugar, para cobrar tributos en el área de Xoconusco por lo que todas las poblaciones presentan nombres en náhuatl, desde Tonalá, Chiapas hasta El Salvador en Centroamérica.

Izapa presenta una ocupación desde 1500 a.C hasta 1200 d.C. El orden en su orientación y traza urbana, así como el orden de monumentos, indican una actividad constructiva bajo el mismo patrón básico de arquitectura. Las esculturas de Izapa nos dan ideas conmemorativas y mitológicas sobre el ser humano y la naturaleza. El mayor aporte fueron las estelas y altares, asociados a los montículos más importantes. En estas estelas se pueden observar personajes que del Popol Vuh. El estilo arquitectónico y cultural de Izapa se distribuyó en el territorio que ahora es Xoconusco y la costa de Guatemala. Su distinción es por estelas talladas en bajo relieve que presentan un orden en tres planos: el celeste, el terrenal y el del inframundo, presentando escenas con deidades y personajes (Mediateca INAH, 2016).

Tiempo después vino la invasión de los Toltecas, capitaneados por Nima Quiché, quien luego de someter a los Xoconuscas, dejó a un hermano suyo como gobernante.

 “…La capital tolteca del Xoconochco era el pueblo del mismo nombre, Xoconochco, según afirma Manuel Orozco y Berra (1900). Este pueblo se encontraba entre Azcuintla (Escuintla), Acacoyagua y Guaypetagua (Acapetahua), de acuerdo con Fray Antonio de Remesal (1988), y fue destruido en tiempos de Ahuitzotl..." también nos dice que: "…Los pueblos de mayor importancia en las dos regiones náhuatl de Chiapas eran Soyaló y Xoconochco. Los toltecas libraron cruentas batallas contra Balan Acam rey Quiché. Después fueron combatidos por Qui Cab II, décimo rey de Utatlán, que quería agrandar sus dominios hacia esta zona… (Gasco, 2005).

Los mam, señala Chavero (1958), conocidos también como socloparapapos, formaron uno de los grupos más importantes de la familia maya-quiché. Las tradiciones quichés señalan que los mam se trasladaron a partir del siglo V desde Guatemala y llegaron a la región de Xoconusco en el siglo VI o siglo VII al mando de Acxapil. Las poblaciones fueron Tonalá, Ozococalco, Escuintla, Acapetahua, Tuxtla Chico, Mazatán y Mapastepec. Además, arribaron los pueblos mayenses de los Tapachotl, quienes poblaron en el siglo VII la región de Tapachula, a orillas del río Coatán.

La zona seguía siendo un corredor migratorio y comercial, por pueblos descendientes de los olmecas (zoque y mixe). También transitaban pueblos náhuatl[2] como los pipiles o mayas, como los putunes[3] (en el s. XI), aunque no se asientan en la zona igual que a los mercaderes que recorrían la costa rumbo al enclave de Xoconusco que a partir de la conquista de Ahuízotl, en el siglo XV, era parte del imperio Mexica.

Después del dominio olmeca y repoblación mame, fueron los toltecas, los que incursionaron en Xoconusco bajo el mando de Nima Quiché, sometiéndolo alrededor del año 1100. Entonces se fundaron poblaciones como Cacahoatlán, Mixcum y Tolomita -“panteón de los toltecas”-. En el siglo XV, el rey tolteca de Atitlán empezó ataques contra el pueblo maya-quiché, especialmente contra el rey Balam Acam. La oposición maya acabó llevando a la derrota al rey mam de Utatlán Lahulquich, que fue ocupado por los mayas-quiché.

Los toltecas continuaron la guerra con el rey Zutugil, contra el rey Q'uik'ab II (1425–1475) de Utatlán, quien era aliado de Balún Canán, caudillo de los tzutujiles[4] en El Quiché, y este derrotó a los Toltecas tras dos días de batalla. Esto provocó que el reino maya-quiché se extendiera desde Mazatlán y Ayutla hasta Xelahúh Queh y las costas de Xoconusco, así también, se llevó a cabo una retirada de los Toltecas, dejando las poblaciones principales y refugiándose en las tierras altas.

Al igual que la mayoría de las pequeñas poblaciones de Xoconusco, Tlapachotl inició su historia como pueblo tributario de los aztecas en 1486 comandado por el capitán Tiltototl, afirma Viqueira (1995), enviado a esas tierras por el nuevo rey mexica Ahuizotl, en 1498 los aztecas, al mando de Tlitotl, combatieron y sometieron a los Xoconuscas y los convirtieron en sus tributarios (Chavero, 1958).
Según Gasco (2005) los aztecas impusieron a los Xoconuscas tributos que consistían en: "…ropa de algodón, cuatro mil manojos de pluma de pájaros finos, ciento sesenta pájaros vivos de la mejor calidad, cuarenta pieles de tigre y doscientos sacos de cacao…" periódicamente.
Las comunidades de Xoconusco tenían una gran actividad comercial con Mesoamérica. Sus productos eran codiciados, sobre todo el cacao que utilizaban como moneda de cambio en varias culturas. A la llegada de los españoles, ya era importante Xoconusco por el gran comercio que realizaba. Sus habitantes eran el resultado de la mezcla de mames, zoques, olmecas, toltecas, y aztecas. Además, mantenían una relativa independencia ya que muchos de los aztecas que controlaban la región se tuvieron que trasladar a la gran Tenochtitlan para apoyar la lucha contra los españoles.



[1] Pobladores del sistema lagunar Chantuto-Panzacola y San Nicolas, en la hoy Reserva de la Biosfera La Encrucijada.

[2] Los náhuatl son un grupo de pueblos nativos de Mesoamérica, al que pertenecen los mexicas y otros pueblos antiguos del Anáhuac que tienen en común la lengua náhuatl. El término mexicano es su autodenominación posterior a la fundación de México. Su nexo principal es su idioma, el náhuatl o mexicano (en el sur de Mesoamérica) o náhuat (en algunas regiones costeras), además de grandes similitudes en su religión y cosmovisión.

[3] Putún es el nombre de una etnia maya que puede considerarse periférica a la civilización maya precolombina. Según la enciclopedia Yucatán en el tiempo y algunos otros autores citados por la propia enciclopedia, los putunes son identificados e inclusive asimilados a los chontales de Tabasco.​ Tuvieron su asiento principal y original en el delta de los ríos Usumacinta y Grijalva, una región de ríos, riachuelos, lagunas y pantanos en donde predominaba el transporte acuático, así como alrededor de la Laguna de Términos y a lo largo de los numerosos ríos que ahí desembocan, aunque se considera que con el tiempo habitaron áreas extendidas y constituyeron cacicazgos importantes, como el de Chakán Putún y el de Chactemal.

[4] Los Tzutujiles es un grupo etnolingüístico, cuyos miembros habitan actualmente los municipios de San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán, partes de San Lucas Tolimán y San Pablo La Laguna, todos en el departamento de Sololá, así como algunas áreas del municipio de Chicacao –Suchitepéquez-. Según investigaciones lingüísticas, el tzutujil se separó del grupo k’iche’ entre el año 1000 y 1200 (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).


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